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miércoles, 21 de febrero de 2018

HOY NO VA A CUMPLIR OCHENTA Y CUATRO

Y es muy raro.


Querría escribir muchas cosas pero no puedo, estoy cansada de tener que tomar antiinflamatorios para los estragos de las lloreras, de que mi hija haya pasado de no verme llorar nunca a que me diga:"¿De verdad mamá?, ¿otra vez?".Y le cuente a sus amigas que lloro hasta con los anuncios.
Y es que si con las hormonas y el embarazo ya se me aflojó la zapata del grifo, con la muerte de mi madre se ha acabado de descontrolar, y no hay fontanero que arregle esto...bueno...espero que el tiempo.
Dichosos los que creen porque ellos hallarán consuelo.

miércoles, 23 de agosto de 2017

MAMÁ

Piscis del 34, cuando tenía tres años perdió a su padre de una peritonitis.

La abuela estaba embarazada y decidió ir a buscar a una sobrina de trece años, hija de una hermana soltera de su marido que había muerto de tuberculosis después de tener a su hija hija fruto de una violación de un tío.Era la última voluntad de mi abuelo.Tuvo a su hijo, que nació huérfano y a mamá le detectaron entonces el mal de Pot (un tipo de tuberculosis ósea) que obligó a mi abuela a ingresarla en un hospital de la Malvarrosa y dejarla allí durante seis años en una cama mientras al niño pudo meterlo en el colegio de San Ildefonso, y poner a mi tía (no carnal) a trabajar de dama de compañía mientras ella trabajaba de camarera en un céntrico hotel de la capital.Posguerra.

Mamá estaba metida en un corsé esperando crecer lo suficiente para poderle quitar un hueso de la espinilla para ponérselo entre dos vértebras (a la altura de la dorsal cinco) y en el ala de las chicas aprendió el lenguaje de los signos para comunicarse desde el balcón con los chicos del ala masculina, estuvo muda una semana cuando vio una rata acercarse a su cama sin ella poder huir.Contaba que la mayor distracción era que le trajeran una libélula para poder regocijarse con los colores que se formaban al aplastarlas entre las hojas de una libreta.Las rapaban al cero cuando había piojos y rompía la muñeca de porcelana con la que la obsequiaba una tía que vivía en Valencia y que la visitaba un par de veces al año para mandar novedades a la abuela.

Pasó la posguerra y después de operada, con nueve años, la mandaron a la aldea de Asturias con los abuelos.Allí aprendió a leer y sumar, lo que era el cariño y su aversión al sexo(otro tío desalmado que creo solo quedó en conatos varios cuando iba de borrachera).

Cuando ya adolescente volvió a Madrid, descubrió a su madre y a una prima que ella siempre consideró su hermana.Aprendió a coser y llegó a ir a una academia de idiomas.Entró a trabajar en una mercería.Y empezó a vivir, le gustaba la calle, las risas, el cine y las gambas.Formaron un trío, mi abuela, mi tía(aunque no carnal) y ella.Se bastaban y sobraban.

Tuvo varios pretendientes pero ninguno le parecía suficientemente bueno hasta que conoció a mi padre, estuvieron diez años de novios.Mientras a mi tía(con la que no comparto ningún apellido)la casaron por poderes con un cubano en E.E.U.U porque se le estaba pasando el arroz.

Cuando mi padre reunió el valor suficiente para decirle al suyo con quién se quería casar subido a un tren al arrancar, se casaron y a su boda en la iglesia del Espíritu Santo de la calle Goya la condujo un Lincoln blanco y en el banquete sirvieron pollo.Tenía treinta cumplidos.
Y se fueron de viaje de novios a Paris en un seiscientos verde manzana en el que años más tarde nos metíamos siete para ir a Málaga que es donde a mi me engendraron(en Málaga, no en el seiscientos).
Luego mi padre la llevó a Barcelona a vivir pero a parir la condujo las dos veces a Zaragoza.

Y la llamaban la señora feliz, porque no tenía preocupaciones, ni horarios.Siempre llegaba al mercado a punto de cerrar y aprendieron a guardarle pescado fresco porque era incapaz de amanecer antes de las diez.Jamás se levantó a darnos el desayuno pero siempre venía a recogernos al colegio y nos llevaba en autobús al parque Turó porque era urbanita hasta la médula, y de allí a buscar a papá a la oficina.

Calzó tacón alto hasta los setenta que la artrosis le deformó los pies, jamás salió a la calle sin pintarse el ojo o ponerse pendientes.Sus amigas tenían una media de diez años menos y nos tenía prohibidísimo decir su edad.Fue al gimnasio hasta los ochenta y dos.Le gustaba la copla y Lou Reed.
Cuidó a mi abuela con la dedicación que su madre no había tenido con ella de niña aunque si de adulta.Era muy social pero en casa solo entraba la familia porque de joven jamás tuvo su espacio.
Me transmitió su pasión por las novelas, el cine, el pan, el baile, la bisutería y los zapatos.

Y después de un cáncer de mama, dos "stents" y una artrosis galopante a nadie se le ocurrió que aquel hueso que le habían puesto casi ochenta años atrás entre dos vértebras había acabado por deshacerse y la columna se le había deformado hasta atrofiarle la médula y dejarla en una silla de ruedas.Y ahí ella sucumbió.Nunca quiso usar bastón, y dejó de salir a la calle porque no la vieran en silla de ruedas.Aún así llegamos a plantearnos un viaje a Londres en silla de ruedas porque allí no la conocería nadie(aunque creo que lo decía con la boca chica).Y pese a que nunca se sacó el carné de conducir porque mi padre se comprometió a llevarla dónde y cuándo hiciera falta, la dependencia la pudo, y dejó de luchar.Eso para ella ya no era vida.Y a mi no me hubiera importado tenerla sentada en un sillón, aunque no hablara y hubiera que darle de comer como a un pajarito, pero estaba cansada y hasta que no nos dijo por activa y por pasiva que la dejáramos ir...ha sido lo más duro que he vivido.

No le ha dolido porque era una lesión medular y su última expresión no fue crispada, muy al contrario, era de relajación.Y a mi se me ha quitado esa sensación de náusea en la boca del estómago del último mes pero eso no quita para que tenga la necesidad de escribir.Y no creo hacerlo para ayudar a nadie, ni para que me transmita nadie su compasión, ni para tranquilizar mi conciencia por no querer dejarla ir.Tuve tiempo de despedirme, sé que hice todo lo que estuvo en mi mano y también sé que hay personas que no quieren a sus madres, porque no, madres puedes tener varias pero la mía fue "come il faut" y para mi no pudo haber sido mejor y sé que le di mucha más guerra de la que merecía.Y la he llorado, mucho, que dicen que es muy sano pero francamente ...tengo mis dudas.

Aviso a navegantes, no va a ser la única entrada que haga de mi madre, así que las titularé todas igual para los que aborrecen el melodrama.Porque para eso creé éste blog, para mi personal desahogo.Y a quien no le guste...que no lea, es así de fácil.






lunes, 2 de junio de 2014

LE SUEÑO

Me dicen que se ha separado mi primer hombre.Y le sueño, todas las noches.Mi inconsciente siempre ha ido de por libre.

Sueño que me sonríe, mucho, y que me mira a los ojos, más.
Que le meto mano en el cuero cabelludo que sigue siendo abundante aunque ahora algo gris y que si él hace lo mismo se va a acordar de lo que fue mi melena en cuanto me acaricie los cuatro pelos ralos que me quedan y note la forma de mi calavera.Me angustio pero el sueño sigue discurriendo y él sigue sonriendo.

A alguien se le ocurre que tendría gracia que volviéramos pero yo no creo que tenga conversación después de veinticinco años sin dirigirnos la palabra.Le busco en el libro de las caras pero hace un año que no tiene actividad y sigue colgada una foto de perfil con mujer e hijos.

Me lo cruzo veces varias, le miro, me mira pero no me sostiene la mirada.

Sigo soñándole, varias semanas.Intento llamar su atención con mi escote( cutre arma de mujer, lo sé, pero es un sueño) , entonces recuerdo que cuentan las malas lenguas que su mujer le ha dejado por el cirujano que le hizo sendos implantes, en los pechos, que él le regaló y hasta el sueño se vuelve frívolo.

Hasta que le veo, dos veces con la misma rubia, él me ve y entonces le sonríe a ella.

Dejo de soñarle.

No consigo recordar en qué árbol dejamos nuestras iniciales con el clásico corazón atravesado, pero éste eucalipto está ahí desde que tengo uso de razón.

lunes, 3 de febrero de 2014

TRES DE FEBRERO

Hoy hace diez años pasé el día en Deauville.El cliente íba a comprar caballos.Y no hubo "feeling".

A la hora de comer me empeñé en dar un paseo por la playa, hay casetas de esas de madera, creo que a listones azules y con barandillas blancas, pero a lo mejor eran color arena.Muy francés y muy decadente.
Sí recuerdo la luz, de esa rara, de neblina con sol, no hacía frío o no lo recuerdo.

Estuve rara, distante y fría.Eso dijo el cliente pero no me enteré hasta muchísimos meses después porque nadie se atrevió a decírmelo.

Al llegar a casa, creo recordar que era todavía de día pero eso es imposible porque si comí en Deauville antes de las siete no podía estar en casa y en éstas fechas, en Madrid, ya es de noche.

Me llamó por teléfono la madre de mi ex y me dijo que había muerto, yo le contesté que si era una broma.
Me explicó lo que quiso, se excusó por no haber estado a la altura y quedamos que me llamaba en cuánto le devolvieran el cadáver después de la primera autopsia.

Colgué, me senté en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, empecé a darme cabezazos contra ella y a llorar.Lo único que no atinaba a comprender es porqué no lo había presentido.¿Cómo podía ser que llevara doce horas muerto (o treinta y seis, no me había quedado claro) y que no lo hubiera sabido?.A día de hoy sigue siendo esa sensación de incredulidad la que mejor recuerdo.Luego vino la pena, el dolor, la culpabilidad, el vacío.....todo eso ha desaparecido.Si, puedo decir que diez años y una hija han sido suficientes para que haya días que ya no me acuerde de él en todo el día, o que ya no vea su figura en los andares de otros, o que no voltée mi cabeza al pasar por el bar donde él desayunaba.
Pero sigo sin poder ver una película de Mel Gibson(hubiera valido como su doble) y sigo soñando con él.
Podré vivir con eso.

viernes, 3 de febrero de 2012

Tres de febrero de 2004

Pasé la mañana paseando por Deauville, no lo conocía y hacía un día brumosamente soleado, tan propio de la Bretaña francesa(ni siquiera me voy a molestar en ver si Deauville pertenece a la Bretaña).

El lugar me decepcionó, las casetas de la playa, estética años veinte, carecían del "glamour" que asociamos a la época.Ni siquiera son decadentes, el negocio de los caballos las mantiene recién pintadas y con los nombres que sus propietarios les han querido dar, en ocasiones nominales, en ocasiones cual chalés de Elche(a mi es que los chaleses de Elche me llegaron al alma).

No recuerdo haber comido, pero no es algo que yo deje de hacer.
Lo siguiente que recuerdo es una llamada de teléfono, era de día pero yo estaba en mi casa de Madrid , así que debían ser las cinco de la tarde.
Era la madre del mi ex-novio.
-Hola
-¿Que tal?.
-Yo bien ¿y usted?
-Pues no muy bien, tengo que darte una mala noticia.
-¿Que ha pasado?
-Vi ha muerto.
-¿Es una broma, no?(No sé porque lo dije, yo llevaba años esperando esa noticia, él había dicho que no llegaría a los cuarenta y ya tenía treinta y ocho).
-No, no es una broma.
-Sí, sí es una broma, oigo su voz de fondo.
-No es él, es su hermano al que oyes.
-¿Y con quién está hablando su hermano?.
-Con los forenses para ver cuando vamos a poder ir al tanatorio porque por la noche cierran.
-¿Cuando ha sido?¿Cómo?
-Ayer, eran las diez, no se levantaba y al ver que no repondía a mis llamadas entré en su cuarto y me lo encontré en su cama.
-¿Me está diciendo que murió la madrugada de ayer y ¿no me llama hasta ahora?(No entendía cómo no lo había presentido, cómo habían podido pasar treinta y seis horas sin yo darme cuenta que él ya no vivía).
-Bueno, fue un lío, vinieron los "mossos" y...
-¿Había jeringuilla?
-No
-¿Y una nota?
-No
-¿Seguro?
-Bueno, no sé, no he buscado bien.
-¿Y qué pasó la noche anterior?
-Discutimos, estaba muy alterado, se fue, volvió más tranquilo, se disculpó, me dijo lo mucho que me quería.
-O sea, que volvió colocado.
-No sé, ya sabes que yo no me entero de esas cosas.
-Sí, ya sé.
-A medianoche volvió a salir y un par de horas más tarde le oí volver.
-¿Y qué dice la autopsia?.
-La primera ha dicho parada cardiaca, se han quedado las visceras para hacer otra en profundidad para que podamos enterrarlo.
-¿Lo va a enterrar?
-No, lo vamos a incinerar.
-¿Han llamado a sus amigos?
-Bueno, su hermano dice que no hace falta.
-¿A que hora es la misa?
-A las once.
-En cuanto llegue la llamo y si puede busque la nota.Y ....¿cómo se lo encontró?
-Durmiendo.
(Cuando luego vi las fotos en el juzgado, estaba solo con un pantalón en la cama, con la ventana abierta y en posición fetal).

Llamé a mi hermana, le dije entre hipidos a quién debía llamar y que encargara flores porque su familia no lo haría.
Más tarde me llamó desde el florista.
-¿Que quieres que ponga en las coronas?
Han hecho una de tu parte y una del resto.La tuya es un poco como.....de novia, rosas blancas, ramitas....
-¿Se las has encargado a la familia unpocopayá pero muy artistas?
-Sí.
-Pues de perdidos al río."Al hombre de mi vida".

Hubo tres coronas."Al hombre de mi vida""Tus amigos "y"Al amante de los niños"(ésta última nunca supimos quién la mandó).

viernes, 6 de enero de 2012

HOMBRE PERFECTO

El personal de mi alrededor no puede entender que diga que éste ha sido un buen año para mi si no tengo un hombre a mi lado.

Pues es verdad, en casa tenemos salud, me han subido el sueldo(sí, debo ser de las dos únicas en España a quienes no se lo han bajado) y mi hija me llena emocionalmente.Puede que suene exagerado pero lo digo como lo siento y ya empieza a joderme el tener que justificarme e incluso disimular.

No recuerdo haber tenido un año en mi vida en el que en su último día solo deseara para el siguiente ser tan feliz como el que se estaba acabando, es más, no recuerdo haber usado el término "feliz" en mi vida para definirme.Y la única diferencia con el resto de mi vida es que no hay un hombre ocupando mis pensamientos y eso me ha dado mucha paz  y tampoco recuerdo haber dormido tan bien en años y eso da mucha estabilidad.

A lo que voy.Mi problema, dicen, es que exigo mucho.¿Y que pido, os direis?(Bueno, si habeis leido hasta aquí, es que algo os decís¿no?).

Pues ahí va.Con la objetividad que solo uno puede tener sobre uno mismo(aquí se oyen carcajadas varias):

Me gustan los hombres a los que les gustan las mujeres, esos que  se fijan en cómo te atas el pelo, en si llevas liguero sin que te des cuenta y que se interesan por todas,  incluidas las que llevan ortodoncia, las que tiene barriguita, las de pelo corto, las pelirrojas, las miopes, las que les gusta comer, las que tienen "tics", las de risa fácil, las modositas, las que no se maquillan, las que echan los hombros hacia delante porque tienen mucho pecho, las que se comen las uñas, las que se abstraen, las que se ilusionan con cualquier bobada, en fin, las comunes.

Me gusta que tengan empatía, paciencia y amor por los detalles.¿Fácil, no?.Pues no.La verdad es que hay más.
Me gustan los que no son presumidos pero tampoco van hechos un Adán.Los que les gusta comer, pero sin ansia.Los que tiene aficiones( aunque sea la Formula Uno) pero pueden dejarlas de lado por estar con una.Los apasionados(aunque sea por la segunda guerra mundial).Que les gusten los niños y a ser posible los animales.Que lean, aunque solo sea el periódico.
Indispensable que les guste la música(tengo conocidos que podrían vivir sin ella), me da igual si es clásica o "heavy".

Y si además se interesan por ver mis fotos de pequeña y saben bailar, conmigo ya lo tienen todo hecho.
Entonces, os preguntareis¿cual es el problema?.Porque todos los hombres que conoceis cumplen estos requisitos¿verdad?.

Pues el problema es que no conozco hombres, que de entrada, me interesen.Si alguno me atrae físicamente(que eso ya es raro), es empezar a oirles hablar y decaer todo mi interés.Si alguno consigue mantenerlo las dos primeras veces que le veo porque cuenta su interesante vida, a la tercera me da la sensación de que eso es todo, que solo le interesa "su" vida.

Y es que yo necesito que se mueran por mis huesos, que me pongan ojitos y que parezcan interesados por mi personita ...y ahí está el "quid" de la cuestión.

¡Ah! también necesito que me deseen como si no hubiera otra mujer en mil millas a la redonda, y contando con mi más que mediocre físico, eso debe ser harto difícil.

Con mi hija, mi necesidad de dar cariño está cubierta y no siento la necesidad de exigirle nada a cambio.Luego el problema es mio y lo he asumido.Y he decidido no complicarme la vida, y me compensa......de momento.

Espero comentarios....ya estais tardando.

P.D:La foto es del hombre de mi vida, como él ya no está para reclamar los derechos de imagen y la foto la hice yo....pues la pongo.

miércoles, 27 de julio de 2011

EL HOMBRE DE MI VIDA

Tenía doce años cuando desembarcó en el puerto de Barcelona procedente de Brasil.
Era un día lluvioso de septiembre y le pareció una ciudad gris y sucia.
Llevaba toda una vida oyendo, de su supuesto padre, las maravillas de este, nuestro país.
Le metieron en un piso pequeño de una población llamada Esplugues de LLobregat, y no le auguró nada bueno.
Dos años más tarde, le dijeron que el presupuesto familiar no llegaba para pagar sus estudios y que tenía que buscarse la vida.
Y empezó de feriante, hasta que decepciones varias le llevaron a robar.
Radio-cassetes y maleteros de viajantes, nada más, y nada menos.
Y de ahí a pincharse fueron dos días.
Tenía quince años cuando le enseñó, a la que si era su madre, los pinchazos.
Y ella miró para otro lado.
Hasta que hizo un amigo, mayor, pero de los de verdad.
Le sacó de la calle y le enseñó el oficio de jardinería.
Por fin parecía que toda su sensibilidad podía encaminarse pero su supuesto padre le dijo que aquello no era de hombres.
Y descubrió a las mujeres, y se le dieron bien, pero tras el primer malentendido se derrumbó.
Y a su amigo lo mató una coz,en Menorca, por san Juan.
Y empezó a correr, por la noche, y si había luna mejor.
Y daba de comer a los gatos abandonados y conversación a los desahuciados.
Y encontró un trabajo, y empezó a tener dinero.
Pero su padre seguía recriminándole y se fue de casa.
Y llegué yo, y lo intenté, sacarle de aquel pozo profundo, enseñarle a confiar, darle amor de madre, dejando que me agarrara como el naufragado a una boya.
Y fue duro y bonito, y trágico, y desesperante.
Doce años más tarde la boya ya no aguantaba más peso, empezaba a hundirse y le soltó.
Cuatro años después él se ahogó.

De fondo, se oye una canción de Amy, o de Enrique, el de los secretos.

domingo, 14 de noviembre de 2010

EL HOMBRE DE MI VIDA

Hoy he visto una foto del declive personal de Mel Gibson y ya no consigo dormir.Y es que el hombre de mi vida se parecía mucho a Mel, ya no solo fisicamente, hubiera envejecido igual, esas entradas, el rictus de la cara, ese principio de barriguita, si no también su forma de ser.

Su forma de ser, en los personajes que más fama le dieron(lease Conexión Tequila y Arma letal)porque en la vida real cualquier parecido hubiera sido pura coincidencia.
El hombre de mi vida tenía principios al estilo del personaje de Tosar en"Celda 211" pero jamás se le hubiera podido tildar de machista.

Como Mel, emigró de crio movido por la necesidad de sus progenitores, pero el hombre de mi vida tenía ya doce años y la llegada a Barcelona un día lluvioso y gris, después de la travesía en barco desde Brasil, no la olvidaría jamás.

La carencia afectiva que le marcó(siempre hay una)fue que su padre no le quería.No era una percepción personal, doy fe de que su padre le odiaba y le machacaba verbalmente hasta unos límites inhumanos.¿La causa?Yo creo que no era hijo suyo, pero eso es algo que nunca me he atrevido a preguntar a su madre, más que nada porque me consta su capacidad para la mentira.

Podría contar mil anécdotas para definirlo pero no consigo recordar un diálogo completo, solo recuerdo olores, así que imaginaros la primera escena de "Conexión Tequila", la del cigarrillo y ese era él.

Le encantaba "Mad Max" y fue jardinero como "Tim", incluso se podría haber enamorado como "Tim".

Su soledad era comparable a la del protagonista de "Eternamente joven" y siempre dijo que no llegaría a los cuarenta, se quedó en los treinta y ocho.

No fueron fáciles los doce años que estuve con él, pero no los borraría de mi vida.

Dicen que el luto por un ser querido y cercano duele una media de un año, a mi me dolió exactamente dos años, un mes y cuatro días.

Desde que murió, estuve todo ese tiempo despertándome a la hora que creo que dejó de vivir, las cuatro y cuarto de la madrugada, hasta el día en que nació la niña de mis ojos.

No me duele haber superado el dolor intenso pero me da mucha rabia haber olvidado el peso exacto de su corazón, porque sí recuerdo que en la autopsia lo destacaban como extraordinariamente grande.

De Gibson yo me quedo con "El año que vivimos peligrosamente".