martes, 30 de marzo de 2021

LIBROS LEÍDOS EN EL INVIERNO DE LA PANDEMIA

 El hijo del chófer de Jordi Amat.Ésta es la historia del periodista Alfons Quintà.A mi me ha entretenido mucho porque conozco los lugares, los personajes y los hechos.Es realista y bastante objetiva.Y el personaje también creo que valía la pena.Se aprecia perfectamente esa leve evolución de la sociedad en las cosas que hace menos de cincuenta años se toleraban y hoy sería impensable.(Aunque seguro que hay otras que han involucionado).Muy apropiado para el momento político que vivimos.


La isla de las mujeres del mar de Lisa See.De la misma autora de El abanico de seda ésta novela trata de las mujeres buceadoras en China el siglo pasado.Solo por la ambientación vale la pena pero la historia también llega.Muy apropiada también con el movimiento feminista actual.

El soldado que siguió más allá del río Ganges de Mario Rodríguez Díaz.Éste lo leí porque sigo su blog "Mi hermosa decadencia" de Rorschach Kovacs.Me entretuvo, se lee deprisa.Tiene mérito que enganche siendo su primera novela.Personalmente me parecía gracioso distinguir qué era autobiográfico y qué no.

No digas nada de Patrick Radden Keefe.Silvana, la librera, me dijo que para ella había sido el mejor libro del año.Es un relato peridístico muy logrado sobre el conflicto del norte de Irlanda.Una crónica, basada en múltiples entrevistas, muy amena y realista.Crudo.

A prueba de fuego de Javier Moro.Es la vida novelada del arquitecto Guastavino contada por su hijo.La edición de Espasa que añade un librito con las joyas arquitectónicas de Guastavino a mi me ha parecido un acierto.La vida de éste valenciano en Estados Unidos en aquellos tiempos da para varias novelas.Muy recomendable para los amantes de la arquitectura.

El intocable de John Banville.Quería leer algo de éste premio Príncipe de Asturias que no fuera una novela policíaca de Benjamin Black.En éste libro el protagonista es un espía que de puro cínico se hace desagradable.Pero no es una novela de espías al uso, podría ser incluso verídica.Al principio me costó pero está bien escrita.

Otra vida por vivir de Theodor Kalifatides es el clásico librito que todo el mundo te recomienda pero a mi, cuando son tan pequeñitos me da pereza por lo poco que duran y lo voy dejando.Mi amiga Manuela se puso tan pesada que al final lo compré y ha sido un acierto, quizás mejor leerlo ahora que todavía no estoy en el momento vital del autor que ya había cumplido los setenta y cinco y así soy capaz de entenderle sin que me deprima en demasía, aunque haya una luz de esperanza al final del camino.

Cuentos de Carlos Castán.Recomendado por ECDLC.El primero me chocó, el segundo me pareció algo rancio y luego ya le cogí el tranquillo.Como todos los libros de relatos, unos son más acertados que otros pero están muy bien escritos.Ideal para tenerlo en la mesilla de noche y leer uno cada noche(si sois como yo que necesito leer algo pero no muy largo).

Y hasta aquí por hoy, ya sabeis que espero vuestras recomendaciones.




jueves, 18 de marzo de 2021

FOTOS OTOÑO-INVIERNO DE LA PANDEMIA

Día de todos los santos 2020.
Terraza preferida de mi pueblo.
"Gauche divine"
Metáfora .
Entrando en la adolescencia...y me lo quería perder.
Carnaval en casa.
 

Para EDLC, que no le he acepatado en Instagram porque no quiero perder la pizca misterio que supone no vernos las caras.

lunes, 22 de febrero de 2021

A QUÉ LE DOY VUELTAS HOY

 A la entrevista de Évole a Donés que vi anoche.Nunca me gustó el solista de "Jarabe de palo" y tampoco admiro a Évole pero he de reconocer que la entrevista me gustó.Estoy harta de lo políticamente correcto y ésta me pareció distinta y original.
También estoy harta del rollo de buenísmo que parece que nos acompaña en la pandemia pero aquí el "quereos y vivid" me pareció que tenía sentido.
 
Yo no echo de menos abrazar y besar a nadie.Siempre he sido de hacerlo solo con una persona, máxime dos.Es lo que me pide el cuerpo y mientras mi churumbel se deje no necesitaré un perro.Pero tengo la suficiente empatía para entender que otros lo necesiten.Si tuve la necesidad de tocar a mi abuela y no soltar a mi madre cuando se estaban yendo pero en mi día a día mis amigas siempre han hecho cachondeo de lo poco achuchona que soy y en el trabajo el personal ha aprendido que a mi no hay que besarme cada mañana ni cada tarde (lo de no besarse en Madrid no lo superan ni con mascarilla).Ahora bien con la pareja de turno o un bebé puedo ser casi pesada.Supongo que es la herencia castellano-aragonesa de mis padres(ellos nos achuchaban , pero solo a nosotras).

Me admira la positividad que en algunos despierta la cercanía a la muerte.El caso de Luzón con ELA me pareció digno de estudio, a lo mejor al volver a la religión le pareció una buena penitencia.Y me quedo con la lección de vida.Y le doy vueltas pensando si yo sería capaz.

Porque llevo una semana muy cabreada con las madres que pese a tener hijos confinados les dejan salir, con los adolescentes que se mueven sin mascarilla y siguen compartiendo porros y botellas pese a tener abuelos, con mis amigas que se saltan confinamientos perimetrales, organizan reuniones en casa o se las organizan a sus hijos para que pasen las noches juntos y revueltos sin ninguna medida de seguridad.E intento no verles ni hablarles para no llamarles la atención porque no sé si no tuviera un padre en edad de riesgo o yo misma no fuera de riesgo, si haría lo mismo.Vivir despreocupada y saltándome las normas.Y la duda me corroe.

Porque la empatía se cultiva, no crece sola.Pero el primer ser empático ¿lo fue por puro egoismo?.





lunes, 15 de febrero de 2021

UNA PRODUCCIÓN CUTRE

 Leyendo los cuentos de Carlos Castán que me recomendó el chico de la Consuelo llego al titulado "Una historia barata" y se me hace la luz.

La angustia vital que arrastro últimamente no tiene nada que ver con la pandemia, ni con los dramas que viven a mi alrededor, lo resumiría en la siguiente frase del mencionado cuento:

"Si tiendes a considerar tu vida en términos de historia, de relato cinematográfico por decirlo así, puede llegar a ser realmente terrible porque no tardas en caer en la cuenta de que tu película ha de ser necesariamente una producción cutre, hecha sin apenas medios, ya que ves continuamente como los extras se repiten a cada paso;"

Me parece tan acertada en éste mi momento vital que solo por eso me ha valido la pena comprar el libro.

No lo hubiera dicho tan acertadamente ni en cien años de intentos porque sí, yo considero mi vida en términos cinematográficos, es más, ahora soy consciente de que lo que hago todo el día no es comerme el tarro, es repasar y corregir los diálogos sucedidos e inventar los que jamás pronunciaré.Que en el duermevela previo a quedarme frita siempre escribo guiones que por la mañana he olvidado.Y que en mi interior mi vida siempre es un drama bastante bien resuelto, realista la mayoría de las veces, tras descartar los finales felices por empalagosos.

Y el "quid" de la cuestión es que tras un año que yo diría raro donde los haya, el que acabamos de empezar me está resultando CUTRE, que no había dado con la palabra pero que es esa exactamente y no otra.Que se me ha acabado el presupuesto y se me repiten los espacios, las personas (esos extras que ahora veo repetidos), las conversaciones y solo soy capaz de escapar a esa sensación leyendo porque no acierto con ninguna película ni serie para evadirme y todo y todos me aburren.

Y quizás tengan razón los que me dicen que me monto películas pero siempre he creído que era porque observando ves más allá de lo que ven la mayoría.Nunca me ha costado interpretar finales por muy abiertos que quedaran, ni me supone algún problema los finales tristes, de hecho me gustan por más realistas.

 

Así que si se os ocurre alguna película o serie para evadirme contadme porque pese a que he tenido suerte con los libros de éste mes necesito algo más.(Solo Netflix y Movistar).







viernes, 12 de febrero de 2021

TIEMPO LIBRE

 Una cosa curiosa es que a raíz de tenerse que quedar en casa, hay personas que me preguntan:

-Pero ¿tú qué haces cuando no trabajas?, tienes mucho tiempo libre.

Pues te diré que hasta ahora que llevo casi un año sin trabajar (y digo casi porque he trabajado veintinueve dias desde el pasado quince de marzo) no me había aburrido.
Pero ¿qué haces todo el día?.
Pues lo mismo, imagino, que esas madres como la mia que dejaron de trabajar fuera de casa para dedicarse a "sus labores" (tremendo epígrafe).

Te cuento ésta semana que ni tiempo he tenido para leer que es lo que de verdad me gusta.
 
Lunes: Después de llevar a la niña al cole, desayunar y ducharme (que imagino los que trabajan hacen antes de las ocho, yo lo hago después)limpio la casa (no tengo asistenta así que pongo lavadora, plancho la anterior, hago el baño, barro y quito el polvo)y hago ejercicios respiratorios.
Todo esto puedo hacerlo mientras hablo con P. que me llama tres veces porque aprovechando que su hijo adolescente se ha metido en temas de trapicheo, su ex ha decidido que si lo internan ya no va hacer falta que le pase a ella la pensión pese a que tiene ella la custodia.(Entenderéis que da para toda la mañana)
Por la tarde llevo a mi hermana a una cita médica antes de ir a recoger a mi hija de atletismo.
La comida y la cena de los lunes suelen ser sobras porque no hay mercado de frescos.

Martes:Me llama a las diez B. que está en casa confinada con un tratamiento post-cáncer que la deja sin defensas y fiebre dos de cada cinco días.Nuestras hijas van juntas a clase e intentamos aclarar conceptos porque la suya tiene ciertas dificultades debidas a su sordera, hidrocefalia y demás patologías asociadas.
Ella tuvo otro cáncer hace años que le dejó las cuerdas vocales muy dañadas y le hago repetir frases enteras.
Ese día hago comida y cena de puchero porque no me ha dado tiempo de comprar para que por la tarde podamos ir a visitar a mi padre que con sus ochenta y siete años vive solo.También paseamos al perro de mi hermana.

Miércoles:Me llama otra B, le han robado el cojoteléfono en el ascensor de la Ruber, se cabrea cuando a mi me da la risa pero es que es el cuarto teléfono que le roban y a eso hay que añadir otros cuatro que ha perdido.Me dice que es que ella vive en Madrid centro (yo viví diecisiete años y es verdad que me robaron dos veces la cartera pero el teléfono nunca) y que si la Ruber me parece un sitio peligroso.Le echamos la culpa a Ayuso.En Barcelona yo no pude entrar en la clínica privada, donde fui a acompañar a C. a que le quitaran un polipo, porque la sedación no era total.Y en la pública hay un "segurata" en la puerta que te pide le enseñes la cita para cruzar la primera puerta.Pero en Madrid los ladrones están dentro de los hospitales descontrolados.
Aprovecha para despotricar de la empresa, los compañeros, cargos nuevos y demás.
No entiende que le pregunte qué iba a hacer en la Ruber ni mi interés médico por sus males.Confunde hepatólogo con patólogo y tenemos un diálogo propio de besugos y largo.
Se me hace tarde para ir a comprar los frescos (no suelo congelar más que los helados).Cuando vuelvo hago comida, la como, siesta y cuando me espabilo me pongo a hacer croquetas para la cena para que mi churumbel cene en cuanto volvamos a casa que los miércoles con alergía vuelve matada.

Jueves:Compro en el súper(eso que el común de los mortales hace por inernet o el sábado por la tarde)y me lleva un par de horas.Luego llamo a R.que después de catorce días confinada sola con covid, a diez minutos(literales) de darle el alta, le dió por mover una mesa y se quedó clavada con una lumbalgia aguda,
No ha podido ni subir a la planta de arriba que es donde está el baño y se quedó a dormir en el sofá.Con ella de normal son dos horas de teléfono.
Volvemos a visitar a mi padre y vamos a comprar "abalorios" porque mi churumbel éste año se disfraza de "cani" porque pasa de ir de "choni". Cuando llegamos a casa tengo media hora libre y no atino más que a barrer.(Mi hija dice que tiendo a darle demasiadas vueltas a todo).

Viernes:Me llama J. depués de dos años sin hablarnos me pide si podemos comer el sábado porque su hija (íntima de la mia) está en un centro para anoréxicos con un intento de suicidio a sus espaldas y quiere avanzar en su vuelta a la normalidad.Ésta conversación me altera especialmente pese a que ya lo sabía, diferimos mucho en cómo actuar con los niños, él es más partidario de no hacer aspavientos y yo de coger el toro por los cuernos.
Ahora voy a comer fuera con tres amigas que desde antes de fiestas no hemos podido hacerlo y estoy dándole vueltas a si seremos capaces de tener conversación pre-covid.Y por la tarde tampoco cocinaré porque en el confinamiento instauramos los viernes de pizza de lo harta que acabé de cocinar.Así que igual ésta tarde tengamos tiempo libre. 
 
He de decir que admiro profundamente a aquellas mujeres que son capaces de trabajar diez horas diarias, llegar a casa y ponerse a hacer costillas con patatas, limpiar, ayudar con los deberes y tener una vida de pareja decente porque yo sería incapaz.Si encima me cuentan que leen, van al gimnasio y ven series tiendo a desconfiar porque no me dan las horas.(De los hombres no puedo hablar porque no conozco a ninguno que haga todo eso).
Como dice mi churumbel hace falta un adulto por niño y más si quieres comer sano porque eso es de lo que más tiempo me lleva(no he llegado a la moda de la cocción lenta pero casi).También es verdad que soy de tensión baja que eso siempre ayuda con el "tempo".

El fin de semana si leo, vamos al monte y vemos una peli diaria, hacemos el pan y algún dulce.Éste fin de semana con el cambio de confinamiento municipal a comarcal si se cruzan los astros y no llueve podremos ir a la playa, a la ciudad todavía no.Sueño con ir a ver la peli de Coixet, la "performance" de miss Beige o la exposición de fotografía de turno...pero tendrá que esperar.

Porque el gran problema de no trabajar y estar confinada es que tengo menos vida y entonces le doy muchas vueltas a los problemas de los otros e inventar soluciones hasta que  caigo en la cuenta de que no me llaman para que solucione nada, solo para que escuche y eso si puedo hacerlo aunque me quite algo de tiempo libre.
 
Chucho en modo carnaval.
 
 
 
 
 



miércoles, 3 de febrero de 2021

SORPRESAS TE DA LA VIDA

 Abrí cuenta de Instagram para seguir a mi hija.Ahora si no quiere que vea una foto ya no me importa porque ya tiene otra edad y he empezado a seguir a personas/personajes que se supone me interesan.

He llegado a la conclusión de que salvo raras excepciones hay muy pocas personas que me interesen.Pero hay otras cuentas que sigo por inercia porque no dañan y a veces me hacen sonreir o recordar.

"Yo fui a EGB" es una de ellas.Nunca me compré el libro ni me compraré jamás las zapatillas pero siendo de la primera generación de EGB(ley de enseñanza de 1970) hay cosas que me hacen gracia.

El lunes apareció ésta foto.


Y ésta foto es mi clase de cuarto de primaria, el único año que hubo que hacer dos clases, 1973.Se ve que en mi zona la primera crisis del petróleo que recuerdo no influyó porque no sé cual era el "ratio" en las colegios privados pero andaría por los cuarenta para que tuvieran que molestarse en contratar a otra maestra.

El caso es que pregunté en el "whatts" de la clase (donde solo estamos la mitad) y en la página susodicha pero "cri-cri..."nadie sabe nada.

No sé quién la ha colgado, cuatro del grupo seguimos esa página pero tiene 357.000 seguidores más que no me veo con ganas de repasar para ver si encuentro a alguien más de los que sale en la foto pero no tenemos localizados.

Así que viviré con esa duda, igual que vivo con la duda de quién me mandó nueve rosas rojas el día que cumplí dieciocho años.Llámame frívola.

jueves, 28 de enero de 2021

Fue solo un espejismo

 Un día antes de que volvieran a pedir el confinamiento de diez días a los visitantes logramos entrar en Londres y tenía tantas ganas de vida que aproveché hasta el último minuto.

Fuímos a mi tienda favorita en Portobello aunque ésta vez no pudiera comprarme nada.

Nunca había entrado en los juzgados que salen en todas las películas de abogados, y no sé si es así en todas partes pero una vez que pasamos el arco nadie nos preguntó nada.Y como era un momento atípico pudimos movernos por todas partes, llegando incluso a las salas de juicios.Es lo más curioso que he hecho éste año, ver a los abogados y jueces disfrazados a la inglesa con el miedo de que en cualquier momento nos llamaran la atención, tuvo su "aquel"...
Hizo buen tiempo para ser Inglaterra y pudimos pasear.
Ya que les había llevado andando hasta Portobello quise enseñarles la puerta de la casa de la película "Notting Hill" pero no les hizo ninguna ilusión, tomarse una cerveza en un pub si.
Londres sin turistas tiene su encanto, como todas las ciudades, pero Covent Garden carece por completo de interes sin muchedumbre.


Si nos chocó que no llevaba la mascarilla ni Perry.En el hotel, que era obligatorio, nos dijeron que la clientela llevaba certificados médicos para obviarla.
Subir a la cúpula de la catedral es un "must" pero mis compañeros no lo ven así, en fin, menos mal que he subido ya.

Y por la noche era impresionante, pese a las limitaciones de horarios, ver la cantidad de juventud borracha en los alrededores de los comercios de alcohol.Claro que habría que vernos aquí si nos hubieran dejado.

En fin, que esto fue para el puente del Pilar y se quedó en eso, un espejismo de la vuelta a la normalidad.