Para aquellos que quereis ir a China, intentaré quitaros el sabor amargo de mi anterior entrada sobre tamaño país.Porque China lo vale.
La verdad es que está lejos, pero no más que la Patagonia, lo que pasa que ir hacia el este siempre sienta peor, y volver no digamos.
Para hacerte una idea cabal, mínimo quince días.
Lo primero es lo primero y la Ciudad Prohibida es lo primero.Yo había visto "Mulan" antes y me pareció pequeña pero aún así es impresionante.Es recomendable verla en día laborable porque los fines de semana, solo con el turismo chino se llena.A mi no me dió tiempo a cruzar al jardín y me supo mal.Así que recomiendo ir por la mañana para que por la tarde de tiempo al jardín de enfrente.Cierran alrededor de las cinco.
Lo segundo es la plaza Tiannamen, es grande y fea pero los militares haciendo guardia acongojan, así como el recuerdo de los sucesos allí acontecidos.
Lo tercero es la muralla, hay tres trozos que se visitan, uno más cerca con mucha gente, ese donde todo el mundo se hace la foto con la exagerada pendiente, otro que subes en funicular y bajas en tobogán(optativo pero divertido), muy concurrido en fin de semana pero muy poco entre semana, y el tercero como a hora y media que andas hasta que se acaba la restauración.(Grandes empresas van dando dinero para ir restaurándoloa a pedacitos) y el silencio te invade.
Si vas en viaje organizado te llevarán al mercado de las perlas o al de la seda, ambos dos especializados en marcas falsas además de en lo que su nombre indica.
Después de Beijing(Pekín), ir a Shanghai es como ir a Barcelona después de visitar Madrid(sí, las comparaciones son odiosas).
La primera vez que fui, hace diecisiete años, era otro mundo.Jamás he visto nada parecido, en cuanto a rapidez evolutiva, para bien y para mal.
La foto y el paseo por excelencia es la vista de Pudong desde el Bond.
Y lo más recomendable es hacer la primera toma de contacto con el autobús turístico de dos plantas(un clásico ya en todas las grandes capitales) y luego ya decidir que es lo que te interesa.Hay quien se decanta por ver la Expo(éste año es el último que permanece abierta, luego solo se podrán ver los edificios desde el exterior), otros por los almacenes de falsedades o por algún templo en concreto y los menos por el jardín de la plaza del pueblo donde todavía puedes ver partidas de " majong" pero le ganan las de cartas.
Los mapas de la ciudad son totalmente engañosos, la zona a visitar es tan extensa que es imposible poner todas las calles.Así que siempre que intento ir al mercado de pájaros o al de flores me pierdo.No me importa porque es en esa zona donde todavía se ven atisbos de la china.... no sé como llamarla porque ya dudo hasta de su autenticidad.
Hay mucha gente que esa parte prefiere obviarla por cutre o pobre pero a mi es la que más me gusta.Es muy curioso como en ese reducto todavía ves bicis, todavía tocan el claxon como locos, todavía ves la ropa tendida en los cables eléctricos o al personal jugando a lo que sea en la calle.
Los niños menores de tres añitos llevan una especie de pijama güateado con abertura en la entrepierna para hacer directamente sus necesidades, los abuelos desdentados te contemplan con curiosidad y el té humea en todos los portales.
A pesar de ser la ciudad más moderna del país, es muy raro encontrar a nadie que hable inglés salvo en los comercios caros o en los hoteles, así que hay que salir con todos los sitios que quieras ver, bien escritos en chino.Los taxis son baratos pero acordar destino y precio antes de subir para que no os timen.
Aquí, si el viaje es organizado, te llevarán a ver la fábrica de la seda, con gusanos incluidos, donde intentarán venderte edredones, el salón de té, donde después de una ceremonia te intentarán colocar el té más caro del país y la fábrica de las perlas qe es claramente una copia exacta de la de Majorica en Palma de Mallorca(viaje del IMSERSO incluido).
Los "souvenirs", yo los compraría en los alrededores del Yu Yuan Garden.También es recomendable visitarlo en día no festivo porque es un sitio con muchísimo turismo interior, tiene un templo, un salón de té, un puente en zig-zag para despistar a los malos espíritus y es el sitio para comer comida china popular, eso sí, hay que pagar con moneda local y pedirla por gestos.Está el sitio más famoso de "dumplings"(esa especie de empanadilla de masa casi transparente, rellena de cerdo o de gambas que se puede comer ahogada en sopa).
A mi churumbel le compré una cometa-dragón de papel largísima, un sello tipo lacre con su nombre en chino y un imán para la nevera de oso panda.
Ver un espectáculo acrobático o de máscaras chinas es muy apropiado, aunque para éste último hay que tener cierta sensibilidad y mentalidad abierta(no es el caso de los cenutrios con los que suelo viajar por trabajo).
Los turistas suelen ir a cenar a las concesiones francesas reconstruidas en lugares de ocio.Si no podeis evitarlo escoger el "ZEN" que es lo más chino del lugar.
Lo mismo pasa con las cenas.En el Bond están los sitios de moda, con vistas y comida intrenacional.Yo prefiero escoger sitios chinos donde, por cierto, acompañan toda la comida con té verde caliente y no te ponen ni un bol de arroz.Los hay tipo "nouvelle cousine" pero a la china y ahí te encuentras sorpresas de este tipo.(Eso sí, tuvieron la delicadeza de ponerme una cucharilla además de los aborrecidos palillos chinos).
Siempre me quedo con las ganas de visitar la zona de los arrozales y ver el mega-espectáculo nocturno que ha hecho el director de cine de "Tigres y dragones", que también se encargó del espectáculo de la inaguración de los juegos olímpicos(ese en que a los participantes les pusieron pañales para que aguantaran diez y doce horas sin ir al baño).Dicen que por aquellos lares el personal es amable y la contaminación practicamente inexistente.
Los guerreros de Xian los vi cuando los trajeron a Barcelona pero si no los has visto, hay que verlos.
Es, sin duda, un país de contrastes, más que el nuestro por su gran tamaño.
Por cierto, hice una cola, al salir de un gran evento, para coger el metro, de unas 10.000 personas, a ojo, sin exagerar, todo el mundo en perfecto orden y rodeados de policias con altavoces para que no nos desmandáramos, acongojante también.
Espero haberos devuelto las ganas de visitarlo, a aquellos que lo teniais en mente.