miércoles, 23 de agosto de 2017

MAMÁ

Piscis del 34, cuando tenía tres años perdió a su padre de una peritonitis.

La abuela estaba embarazada y decidió ir a buscar a una sobrina de trece años, hija de una hermana soltera de su marido que había muerto de tuberculosis después de tener a su hija hija fruto de una violación de un tío.Era la última voluntad de mi abuelo.Tuvo a su hijo, que nació huérfano y a mamá le detectaron entonces el mal de Pot (un tipo de tuberculosis ósea) que obligó a mi abuela a ingresarla en un hospital de la Malvarrosa y dejarla allí durante seis años en una cama mientras al niño pudo meterlo en el colegio de San Ildefonso, y poner a mi tía (no carnal) a trabajar de dama de compañía mientras ella trabajaba de camarera en un céntrico hotel de la capital.Posguerra.

Mamá estaba metida en un corsé esperando crecer lo suficiente para poderle quitar un hueso de la espinilla para ponérselo entre dos vértebras (a la altura de la dorsal cinco) y en el ala de las chicas aprendió el lenguaje de los signos para comunicarse desde el balcón con los chicos del ala masculina, estuvo muda una semana cuando vio una rata acercarse a su cama sin ella poder huir.Contaba que la mayor distracción era que le trajeran una libélula para poder regocijarse con los colores que se formaban al aplastarlas entre las hojas de una libreta.Las rapaban al cero cuando había piojos y rompía la muñeca de porcelana con la que la obsequiaba una tía que vivía en Valencia y que la visitaba un par de veces al año para mandar novedades a la abuela.

Pasó la posguerra y después de operada, con nueve años, la mandaron a la aldea de Asturias con los abuelos.Allí aprendió a leer y sumar, lo que era el cariño y su aversión al sexo(otro tío desalmado que creo solo quedó en conatos varios cuando iba de borrachera).

Cuando ya adolescente volvió a Madrid, descubrió a su madre y a una prima que ella siempre consideró su hermana.Aprendió a coser y llegó a ir a una academia de idiomas.Entró a trabajar en una mercería.Y empezó a vivir, le gustaba la calle, las risas, el cine y las gambas.Formaron un trío, mi abuela, mi tía(aunque no carnal) y ella.Se bastaban y sobraban.

Tuvo varios pretendientes pero ninguno le parecía suficientemente bueno hasta que conoció a mi padre, estuvieron diez años de novios.Mientras a mi tía(con la que no comparto ningún apellido)la casaron por poderes con un cubano en E.E.U.U porque se le estaba pasando el arroz.

Cuando mi padre reunió el valor suficiente para decirle al suyo con quién se quería casar subido a un tren al arrancar, se casaron y a su boda en la iglesia del Espíritu Santo de la calle Goya la condujo un Lincoln blanco y en el banquete sirvieron pollo.Tenía treinta cumplidos.
Y se fueron de viaje de novios a Paris en un seiscientos verde manzana en el que años más tarde nos metíamos siete para ir a Málaga que es donde a mi me engendraron(en Málaga, no en el seiscientos).
Luego mi padre la llevó a Barcelona a vivir pero a parir la condujo las dos veces a Zaragoza.

Y la llamaban la señora feliz, porque no tenía preocupaciones, ni horarios.Siempre llegaba al mercado a punto de cerrar y aprendieron a guardarle pescado fresco porque era incapaz de amanecer antes de las diez.Jamás se levantó a darnos el desayuno pero siempre venía a recogernos al colegio y nos llevaba en autobús al parque Turó porque era urbanita hasta la médula, y de allí a buscar a papá a la oficina.

Calzó tacón alto hasta los setenta que la artrosis le deformó los pies, jamás salió a la calle sin pintarse el ojo o ponerse pendientes.Sus amigas tenían una media de diez años menos y nos tenía prohibidísimo decir su edad.Fue al gimnasio hasta los ochenta y dos.Le gustaba la copla y Lou Reed.
Cuidó a mi abuela con la dedicación que su madre no había tenido con ella de niña aunque si de adulta.Era muy social pero en casa solo entraba la familia porque de joven jamás tuvo su espacio.
Me transmitió su pasión por las novelas, el cine, el pan, el baile, la bisutería y los zapatos.

Y después de un cáncer de mama, dos "stents" y una artrosis galopante a nadie se le ocurrió que aquel hueso que le habían puesto casi ochenta años atrás entre dos vértebras había acabado por deshacerse y la columna se le había deformado hasta atrofiarle la médula y dejarla en una silla de ruedas.Y ahí ella sucumbió.Nunca quiso usar bastón, y dejó de salir a la calle porque no la vieran en silla de ruedas.Aún así llegamos a plantearnos un viaje a Londres en silla de ruedas porque allí no la conocería nadie(aunque creo que lo decía con la boca chica).Y pese a que nunca se sacó el carné de conducir porque mi padre se comprometió a llevarla dónde y cuándo hiciera falta, la dependencia la pudo, y dejó de luchar.Eso para ella ya no era vida.Y a mi no me hubiera importado tenerla sentada en un sillón, aunque no hablara y hubiera que darle de comer como a un pajarito, pero estaba cansada y hasta que no nos dijo por activa y por pasiva que la dejáramos ir...ha sido lo más duro que he vivido.

No le ha dolido porque era una lesión medular y su última expresión no fue crispada, muy al contrario, era de relajación.Y a mi se me ha quitado esa sensación de náusea en la boca del estómago del último mes pero eso no quita para que tenga la necesidad de escribir.Y no creo hacerlo para ayudar a nadie, ni para que me transmita nadie su compasión, ni para tranquilizar mi conciencia por no querer dejarla ir.Tuve tiempo de despedirme, sé que hice todo lo que estuvo en mi mano y también sé que hay personas que no quieren a sus madres, porque no, madres puedes tener varias pero la mía fue "come il faut" y para mi no pudo haber sido mejor y sé que le di mucha más guerra de la que merecía.Y la he llorado, mucho, que dicen que es muy sano pero francamente ...tengo mis dudas.

Aviso a navegantes, no va a ser la única entrada que haga de mi madre, así que las titularé todas igual para los que aborrecen el melodrama.Porque para eso creé éste blog, para mi personal desahogo.Y a quien no le guste...que no lea, es así de fácil.






19 comentarios:

  1. No sé qué decirte. Lo siento mucho. Y vaya historia la de tu ladre. Una vida complicada.

    Un abrazo.

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  2. Siento mucho tu pérdida, pero la muerte es inevitable y habéis tenido la suerte de que haya sido en paz.

    Qué vidas estas de posguerra...

    Un abrazo muy fuerte.

    Maribel.

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  3. ¿Has pensado en escribir su historia? con tu bonita redacción y ese pedazo de argumento, como dice el dicho, la realidad supera a la ficción...
    ¡Ánimo!

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  4. Enhorabuena por una madre así y por haber compartido tantas cosas con ella.

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  5. Te acompaño en el sentimiento, Pseudo. Perder a una madre, sea en las circunstancias que sea, siempre es duro. ¡¡Mucho ánimo!! Te mando un abrazo enorme, enorme, enorme.

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  6. Lo primero es decirte que lo siento y espero que esas lagrimas se vayan transformando en gratos recuerdos de ella.
    Me parece genial la idea de escribir, es otra forma de homenajear aquellas personas que fueron tan importante en nuestras vidas y que por supuesto, vivirán por siempre en nuestros recuerdos.

    Un besote y mil abrazos.

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  7. Un abrazo muy fuerte.
    Escribir es un buen camino para sacar cosas fuera
    así que aqui estaremos para leerte.

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  8. Escribir es un diálogo con el alma,no dejes de hacerlo

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  9. Te acompaño en el sentimiento. Y será difícil no sentir su ausencia, más aún de alguien con su carácter.

    Quizás la mejor manera de exorcizar nuestras sombras es escribir, y vaciar nuestra alma en lo escrito, sea en una pantalla, o en un cuaderno de papel. Adelante, cuéntanos lo que desees.

    PD. Aquél tono verde original de los "seiscientos" era horrible.

    Un abrazo.

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  10. Gracias por compartir un poco de tu madre con nosotros.
    Las lágrimas van arrastrando el dolor, aunque a veces ese dolor es tan grande que necesita más lágrimas de las que nos creíamos capaces de generar.

    Por si te sirve, yo no lloré lo suficiente hasta no escribir mi "melodrama" en mi blog. Escribirlo, llorando y empezar a hacer costra fue todo uno. Tardé más de 10 años en empezar a hacerlo.

    No tardes tanto.

    Estaré aquí,leal, para leerte.

    Abrazo de esos que ya sabes.

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  11. Lo primero, lo siento en el alma. Segundo, estas vidas tienen que contarse. Por su valor. Valor humano. Tercero, desahógate, yo me quedo seguro para leerte. Gracias por compartir. Un beso.

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  12. Lo siento mucho, muchísimo. Un besazo fuerte.

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  13. Pensaba que era de alguna novela que te habías leído, vaya historia.
    Un abrazo.

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  14. Uf, he llorado lo que no lloré el otro día.
    Nunca me habías contado la historia de tu madre, que intensa!!.Has tenido mucha suerte de tenerla, has heredado muchas cosas de ella.
    Muchos besos.

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  15. Una historia increible. Fue una gran persona y una suerte haberla conocido, la echaremos mucho de menos.Besos

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  16. Ro:pero lo curioso del tema es que ella jamás nos vendió su historia como complicada.

    Maribel:Pues sí, no me puedo quejar , la he tenido conmigo cincuenta y tres años...pero por eso mismo es muy raro que ya no esté.

    Chitín:Gracias por la parte que me toca pero historias de esas las hay a patadas y jamás me he planteado escribir nada más allá de una entrada de blog.

    El niño desgraciaíto:Muchas gracias porque eso ha sido exactamente.

    Speedy y Salamandra:gracias a vosotras guapas.

    Odry, Alicia y el chico de la Consuelo:A mi me sirve.Gracias.

    Rodericus:¿tú dirías que ese verde es el mismo del Cinqueccento de ahora?

    Tita:Muchas gracias por todo.

    Marta Pilar:Muchas gracias.

    Rocío Cazaestrellas y Gonzalo Viveiro:gracias.

    Papa Cangrejos es que la realidad siempre, siempre supera a la ficción.

    Rosa:Pues dicen que llorar es sano.Me vas a decir que la historia de tu madre no daba también para una novela.

    Isa:Yaaaaaaa.....

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  17. Adorei seu blog. Gosto
    das suas postagens e do
    carinho com que vc trata
    as pessoas.
    Um beijo e, continuo te
    seguindo.



    .

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